¿De quién es el código?
Parece obvio y no lo es. Hay contratos donde el sistema es del proveedor y vos pagás por usarlo. No está mal en sí, pero tenés que saberlo antes y no el día que querés cambiar de proveedor. Pedí que quede escrito quién se queda con el código y con los datos.
¿Cómo se entrega?
Si la respuesta es "te lo entregamos terminado en seis meses", desconfiá. En seis meses cambian el negocio y las prioridades. Lo sano es entregar por partes, que vos puedas ver y corregir antes de que el error esté enterrado abajo de otras cosas.
¿Qué pasa después de la entrega?
Pedí que el soporte esté en el contrato desde el principio, con tiempos de respuesta escritos. Un sistema sin mantenimiento se degrada: cambian las leyes, los navegadores, los celulares, y lo que andaba deja de andar.
¿Quién lo va a hacer?
Preguntá quién trabaja en tu proyecto y cuánto tiempo le dedica. No es lo mismo un equipo asignado que gente que entra y sale entre varios proyectos.
¿Qué pasa si nos peleamos?
La pregunta incómoda, pero la que más te protege. Si la relación se termina, tiene que estar claro cómo se entrega lo hecho, en qué estado y con qué documentación. Un proveedor serio no se ofende con la pregunta.