Casi todo se puede conectar
La pregunta no es si el sistema viejo tiene conexión, es por dónde se le puede entrar. Algunos tienen una interfaz pensada para eso. Otros solamente exportan archivos, y con eso alcanza para armar un puente automático. Los más cerrados guardan los datos en una base a la que se puede leer directo.
Cada camino tiene su costo y su riesgo. Lo que no conviene es asumir que no se puede sin haberlo mirado: rehacer un sistema que funciona es la opción más cara de todas.
Qué revisar antes de decidir
- Si el proveedor del sistema actual sigue dando soporte y en qué condiciones.
- Si hay forma documentada de sacar los datos, y con qué frecuencia.
- Qué pasa con la información histórica: se migra, se consulta aparte o se archiva.
- Quién dentro de la empresa conoce el sistema viejo. Esa persona vale oro en una migración.
Conectar primero, reemplazar después
Una estrategia que da buenos resultados es dejar el sistema viejo andando y construir lo nuevo al lado, conectado. El equipo empieza a usar lo nuevo sin que se corte la operación, y el viejo se va vaciando de a poco hasta que apagarlo no le duele a nadie.
Es más lento que un reemplazo de golpe, pero no tiene el riesgo de quedarse sin sistema un lunes a la mañana.